TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

jueves, 29 de septiembre de 2016

LA JUNTA DE ANDALUCÍA EXIGE AL ESTADO LA IGUALDAD PARA OBTENER UNA BECA ACNEAE


La Junta de Andalucía se reúne con colectivos para valorar el "grave perjuicio" que suponen los nuevos requisitos para los estudiantes con necesidades específicas.


28/9/2016 - 17:25
Sevilla, 28 (Europa Press)

La consejera de Educación de la Junta de Andalucía, Adelaida de la Calle, exige al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte que garantice la igualdad de oportunidades a todo el alumnado para la obtención de una beca tras el endurecimiento de los requisitos para los estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo. Este cambio de criterio supondrá que más de 7.000 alumnos dejen de percibir la ayuda.


Desde la administración educativa se ha iniciado una serie de encuentros con los colectivos afectados, según ha señalado Educación en un comunicado. Así, el secretario general de Educación y Formación Profesional, Manuel Alcaide, y la directora general de Participación y Equidad, Cristina Saucedo, se han reunido con representantes del Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Andalucía, Cermi --incluyendo a Feaps, Andadown, Autismo Andalucía y Aspace--, y de Fahyda --entidad representativa del alumnado con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en Andalucía--.

Durante el encuentro, se ha trasladado a estos colectivos el "grave perjuicio" que supone el cambio de criterios que ha aplicado el Ministerio en la convocatoria de becas para el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo para el curso 2016-17.

Andalucía asume un modelo de atención educativa al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, entendiendo por éstas las que se manifiestan en el entorno escolar, sin que ello implique, necesariamente, el reconocimiento oficial de una discapacidad. En cambio, el Ministerio, "como novedad y sin previa consulta a ninguna comunidad autónoma", ha introducido como requisito imprescindible que el alumnado solicitante cuente con una discapacidad reconocida por los organismos encargados de ello en cada comunidad.
De este modo, los menores de edad con retrasos graves en su desarrollo pero que aún no cuentan con una discapacidad reconocida "serán privados de la posibilidad de tener una ayuda que les permita completar su formación en edades tan tempranas y decisivas para su posterior desarrollo". En la misma situación se encuentran los alumnos con TDAH, "los cuales evidencian múltiples dificultades para el seguimiento de su proceso educativo, pero que en un amplio porcentaje no presentan una discapacidad reconocida".

La Consejería se ha comprometido con estos colectivos a utilizar los mecanismos que las administraciones tienen para instar al Ministerio a que cambie "estos criterios discriminatorios" y amplíe, en consecuencia, el plazo para la entrega de solicitudes en esta convocatoria.

FUENTE:

http://www.lavanguardia.com/vida/20160928/41640651714/la-junta-exige-al-estado-que-garantice-la-igualdad-de-oportunidades-a-todo-el-alumnado-para-obtener-una-beca.html


Ayer tarde, 27 de septiembre, la Secretaría de Estado, de Educación, Formación Profesional y Universidades publicó la siguiente aclaración. 
Sin embargo, parece que lo único que aclara es la ampliación del plazo de presentación hasta el 6 de octubre de 2016.



Aunque en el documento utilizado para solicitar estas ayudas, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad aparece mencionado como opción en la acreditación de la necesidad específica de apoyo educativo, la Resolución de 27 de julio de 2016 es bastante confusa en cuanto a terminología y redacción, pues parece identificar TDAH con trastorno grave de conducta, entre otras posibles interpretaciones.

Desde la Federación de Asociaciones TDAH de Castilla-La Mancha (FACAM TDAH) también solicitamos la modificación de esta Resolución, de manera que el TDAH quede incluido de forma explícita y clara, sin restricciones excluyentes.
Alegamos que:
  • Resulta contradictorio que las y los estudiantes con TDAH estén expresamente reconocidos en la LOMCE como alumnado que presenta una necesidad de apoyo educativo y en la actual convocatoria de ayudas a las necesidades educativas quedemos técnicamente excluidos. El TDAH está fuertemente asociado al fracaso escolar y que, a falta de un protocolo de actuación y coordinación unánime y efectivo a nivel nacional, cada comunidad aplica (o no) sus propios protocolos (o no) sin existir un compromiso firme desde el Ministerio de Educación para solucionar las dificultades del alumnado con TDAH y el consecuente fracaso y abandono escolar. 
  • Los criterios de discapacidad utilizados en la actualidad no se ajustan a las dificultades de las y los afectados por el TDAH, si bien hablamos de un trastorno altamente discapacitante en la vida cotidiana, tanto en la edad infantil como adulta. Por eso se denomina trastorno, porque afecta de manera significativa a los diferentes aspectos en el día a día de los afectados. Los estudios refieren que es frecuente que los adultos con TDAH presenten abuso/dependencia de tóxicos, conductas y rasgos antisociales, problemas legales y dificultades severas en el rendimiento académico y/o laboral.
  • Con la 5ª edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, publicado en 2013, el TDAH deja de estar incluido en los Trastornos de Conducta, pasando a ser considerado como un Trastorno del Neurodesarrollo. De hecho, ya no se habla de trastornos graves de conducta en el DSM5 y consideramos que está fuera de lugar hacer referencia a una clasificación que está en desuso. El resto de trastornos antes clasificados como trastornos graves de conducta ahora se incluyen como Trastornos destructivos, del control de los impulsos y de la conducta. 
Es evidente que los criterios y requisitos que aparecen en la Resolución de la Secretaría de Estado de Educación,Formación Profesional y Universidades, por la que se convocan ayudas para alumnado con necesidad específica de apoyo educativo para el curso académico 2016-2017 no están actualizados y discriminan precisamente al TDAH, aún siendo uno de los trastornos más fuertemente asociado a la necesidad de apoyo educativo y al fracaso escolar.

martes, 6 de septiembre de 2016

CUÁLES SON LAS FUNCIONES EJECUTIVAS


Un problema en las funciones ejecutivas implica un daño o déficit en el lóbulo prefrontal del cerebro.
Las funciones ejecutivas son como el CEO del cerebro (CEO, por sus siglas en inglés: Chief Executive Officer, que se traduce como Director Ejecutivo).

Son las encargadas de que las cosas se hagan con seguridad, desde la planificación del trabajo hasta la finalización dentro de la fecha límite.

Cuando los niños tienen problemas con el funcionamiento ejecutivo, cualquier tarea que requiera planificación, organización, memoria, gestión de tiempo o pensamiento flexible se convierte en un gran reto para ellos.

Cuanto más aprendas acerca de estos desafíos, mayor capacidad tendrás para ayudar a estos niños/as a desarrollar sus habilidades directivas y gestionar sus dificultades.

¿Qué es una función ejecutiva?

Una función ejecutiva se refiere a un conjunto de habilidades mentales que son coordinadas por el lóbulo frontal del cerebro. Las funciones ejecutivas trabajan juntas para ayudar a una persona a alcanzar sus objetivos.
Las funciones ejecutivas son las encargadas del procesamiento general del cerebro, tanto de la organización como de la regulación.

La función ejecutiva incluye la habilidad para:
  • Gestionar el tiempo y la atención.
  • Cambiar el foco.
  • Planear y organizar.
  • Recordar detalles.
  • Parar un discurso o un comportamiento inapropiado.
  •  Integrar experiencias pasadas con la acción actual.
Cuando la función ejecutiva se daña, el comportamiento del niño no es eficiente.
Esto puede afectar a la habilidad de la persona para:
  • Trabajar o ir a la escuela
  • Ser independiente
  • Mantener relaciones sociales adecuadas
Tipos de funciones ejecutivas

La función ejecutiva puede ser dividida en dos categorías:
  • OrganizaciónLa organización involucra la recopilación y estructuración de la información para su evaluación. 
  • RegulaciónLa regulación incluye hacer un balance del medio ambiente y cambiar en comportamiento en respuesta a él.

Por ejemplo, ver un trozo de pastel de chocolate en la carta de un restaurante puede ser tentador, por lo que en ese momento la función ejecutiva puede intervenir. Basándose en tu experiencia y conocimiento previo te ayudará recordar que la porción del pastel probablemente contenga cientos de calorías. Al mismo tiempo te recordará también que comer ese pastel entra en conflicto con tu objetivo de consumir menos azúcar y perder peso.

¿Cuáles son los problemas de las funciones ejecutivas?

Un niño puede desarrollar una o varias dificultades al tener un problema en las funciones ejecutivas.

Los problemas de las funciones ejecutivas son alteraciones de un conjunto clave de capacidades mentales, no son discapacidades. A menudo aparecen en niños con problemas de aprendizaje o atención.

Si un niño tiene alguna dificultad en las funciones ejecutivas descritas anteriormente, cualquier tarea que requiera estas habilidades podrá ser un desafío. Por ejemplo, coger la ropa sucia e introducirla en la lavadora o completar un proyecto escolar. 

Tener problemas con las funciones ejecutivas hace difícil:
  • Mantener la noción del tiempo
  • Hacer planes
  •  Acabar el trabajo a tiempo
  •  Hacer varias tareas
  • Utilizar aprendizaje previo para solucionar un problema actual
  •  Analizar ideas
  • Buscar ayuda o más información cuando es necesaria

¿Cómo funcionan las funciones ejecutivas?

Otra forma de entender las dificultades de los niños es ver cómo funciona el proceso de las funciones ejecutivas. Te lo explicaré en seis pasos sencillos, descompuestos para que sea más fácil de aprender:
  1. Analizar una tarea. Descifrar qué necesitas para hacerlo.
  2. Planear cómo realizar la tarea.
  3. Descomponer el plan en varios pasos.
  4. Descifrar cuánto tiempo es necesario para ejecutar el plan, y dejar el tiempo al lado.
  5. Hacer ajustes si son necesarios.

Si las funciones ejecutivas están trabajando correctamente y la tarea es bastante simple, el cerebro elaborará esos paso en cuestión de segundos. Si tu niño/a tiene habilidades ejecutivas débiles, incluso una tarea sencilla puede convertirse en un gran desafío.


¿Son comunes las dificultades en las funciones ejecutivas?

No está claro cómo los niños luchan con los problemas de funcionamiento ejecutivo. A pesar de que los problemas no son infrecuentes.
A menudo aparecen en niños con TDAH o dislexia, así como en otras condiciones.
Se estima que el 30% de las personas con TDAH tienen problemas con las funciones ejecutivas.

¿Qué causa los problemas en las funciones ejecutivas?

Los problemas pueden ser causados por herencia genética o alguna alteración en el córtex prefrontal.
Los científicos aún no están seguros de por qué algunos niños tienen problemas en las funciones ejecutivas. No obstante, la investigación ha identificado algunos posibles enlaces:
  • La genética heredada: Los niños se diferencian en cómo utilizan sus funciones ejecutivas. Sin embargo, hay una probabilidad alta de que el niño las utilice de la misma forma que tú, como padre o madre. Los estudios muestran que las diferencias entre unos niños y otros vienen dadas por la genética.
  • Diferencias cerebrales: Gran parte de las funciones ejecutivas son controladas por una región del cerebro llamada córtex prefrontal. La investigación ha mostrado que la gente que tiene desórdenes, enfermedades o lesiones en el córtex prefrontal a menudo desarrolla problemas en las funciones ejecutivas. Los expertos han utilizado esa investigación para estudiar si el córtex prefrontal trabaja diferente en los niños con problemas que en los que no los tienen.
  • Otras discapacidades y desórdenes: Los niños con TDAH o dislexia a menudo luchan con las funciones ejecutivas. De la misma forma que lo hacen los niños con condiciones neurológicas, desórdenes del humor, autismo, y daño cerebral adquirido.
¿Cuáles son los síntomas?

Uno de los síntomas es la falta de atención y la fácil distracción. A veces está combinado con TDAH.
Los problemas en las funciones ejecutivas pueden producir un amplio rango de síntomas.
Dependiendo de las habilidades con las que el niño luche más, y la tarea particular que esté haciendo, podrás ver los siguientes signos:
  • Encuentra difícil descifrar por dónde empezar la tarea.
  • Se focaliza en detalles pequeños o en el panorama general, pero no en ambos al mismo tiempo.
  • Tiene problemas para descifrar cuánto tiempo requiere la tarea.
  • Hace las cosas de forma rápida y desordenada o lentas e incompleta.
  • Encuentra difícil incorporar feedback al trabajo o actividad.
  • Persiste en un plan, incluso cuando se ve claramente que no está funcionando.
  • Tiene problemas en mantener la atención y se distrae fácilmente.
  • Cuando se le interrumpe olvida lo que estaba pensando.
  • Necesita que se le digan las instrucciones muchas veces.
  •  Tiene dificultades para tomar decisiones.
  • Tiene dificultades para cambiar de una actividad a otra en el tiempo.
  • No siempre tiene las palabras adecuadas para explicar algo en detalle.
  • Necesita ayuda procesando cómo algo siente/suena/o se parece.
  •  No es capaz de pensar o hacer más de una cosa al mismo tiempo.
  • Recuerda mejor la información utilizando señales, abreviaciones o acrónimos.
Como el cerebro del niño continúa desarrollándose, los síntomas de los problemas en las funciones ejecutivas pueden cambiar.
Una intervención temprana puede ayudarte a encontrar formas para fortalecer las alteraciones que presenta, cuanto antes se intervenga más facilidades o progresos tendrá.

¿Qué habilidades se ven afectadas por los problemas de las funciones ejecutivas?

Hay varias habilidades importantes involucradas en la función ejecutiva. Sin embargo, debemos tener en cuenta que cada niño puede lidiar con cada una de ellas en diferente grado. 

Las habilidades ejecutivas incluyen:

Control de los impulsos
La falta de control de impulsos les hace no saber cuándo deben parar.
Esto es la habilidad para pensar antes de actuar o dejar de hacer una actividad. La impulsividad puede ser un síntoma de TDAH. Los niños con problemas en el control de impulso pueden dejar escapar cosas, es decir, pueden hacer cosas peligrosas sin pensarlo bien. Probablemente se precipitan hacia sus deberes sin comprobarlos antes. También pueden dejar una tarea a medio hacer por ir a dar un paseo con los amigos y tener problemas para seguir las normas de forma consistente.

Control emocional
Esta es la habilidad para gestionar emociones focalizándose en el resultado final u objetivo. El control emocional y el control de los impulsos están muy relacionados. Los niños que tienen problemas con el control emocional a menudo tienen problemas para aceptar el feedback negativo, pueden sobreactuar ante las injusticias pequeñas o presentar problemas para acabar una tarea cuando algo les molesta.

Flexibilidad
Es la habilidad de lidiar con los baches del camino y descubrir nuevos enfoques cuando un plan falla. Los niños inflexibles piensan de forma muy concreta, no ven otras opciones o soluciones, encuentran difícil cambiar el curso del plan o también pueden entrar en pánico o frustración cuando se les pide que hagan algo.

Memoria de trabajo
Es la habilidad para mantener la información en su cabeza y utilizarla para completar una tarea. Los niños que tienen una memoria de trabajo débil muestran problemas para realizar tareas múltiples; pasan mucho tiempo recordando direcciones, tomando notas o comprendiendo algo que les has explicado. Si conoces a un niño con problemas en la memoria de trabajo, frecuentemente lo habrás oído decir “olvidé lo que iba a decir.”

Auto-monitoreo
Esto es la habilidad para mantener el seguimiento de tareas regulares y la evaluación de su actuación. Ellos no pueden decir si sus estrategias están funcionando, tampoco pueden darse cuenta de si tienen estrategias. A menudo no saben cómo verifican su trabajo.

Planificar y priorizar
Para ellos es muy difícil planificar y priorizar los pasos de una tarea.
Esta es la habilidad de descubrir los pasos necesarios para alcanzar un objetivo y decidir su orden de importancia. Los niños con debilidad en las capacidades de planear y priorizar no pueden saber cómo comenzar a planear un proyecto. Fácilmente se pueden encontrar abrumados intentando descomponer las tareas en pequeños pasos o tener problemas para ver la idea principal.

Inicio de las tareas
Se refiere a la capacidad para empezar algo. Los niños con problemas en esta área a menudo tienen dificultades también en la planificación y en la priorización. Sin tener un plan para una tarea, es difícil saber cómo empezar. Los niños con problemas en la tarea inicial pueden parecer perezosos, pero a menudo se sienten abrumados por lo que se quedan quietos sin saber qué hacer.

Organización
Consiste en realizar un seguimiento de la información y de las cosas. Los niños con problemas en esta capacidad pierden o colocan mal las cosas. No pueden encontrar una forma de organizarlas a pesar de que haya consecuencias negativas por ser desorganizado.

Si el niño tiene cualquiera, o todos, de estos problemas, puede que tanto él o ella como tú , como padre o madre, os sintáis perturbados. Sin embargo, hay estrategias que se pueden llevar a cabo en casa para ayudarlo, pueden enseñarle a trabajar sobre estas debilidades. Los niños con una dificultad de débil a moderada son capaces de compensar estas alteraciones lo suficientemente bien como para aprender y completar sus tareas diarias.

¿Cómo pueden ayudar los profesionales?

Los psicólogos pueden tener una habitación acondicionada para desarrollar la terapia, adaptada a cada caso particular.
Los niños con problemas en las funciones ejecutivas pueden ser enseñados a superar o trabajar sobre sus dificultades.

A continuación expongo algunas estrategias educativas y enfoques conductuales utilizados por los profesionales para ayudar a los niños:

Terapeutas y otros especialistas
Varios tipos de profesionales pueden ofrecer estrategias de apoyo a los padres y al niño. Logopedas, terapeutas ocupacionales y psicólogos pueden ayudar con este problema. Por ejemplo, la terapia cognitivo conductual puede proporcionarle al niño herramientas mentales para comenzar a tener autocontrol en los pensamientos y conductas.
Los terapeutas pueden proporcionar capacitación en habilidades para ayudar al niño a aprender a responder de manera adecuada en situaciones sociales. Cualquiera de estas opciones puede realizarse privadamente o puede formar parte del programa de la escuela.

La escuela del niño o niña
Si el niño o niña tiene estas dificultades, la escuela en conjunto con los padres puede crear un plan de apoyo y adaptaciones metodológicas. Pueden incluir ayudas visuales, listas de verificación y adaptaciones en los exámenes. Incluso sin un trastorno diagnosticado, la escuela puede proporcionarle apoyo académico.
Estos apoyos pueden incluir:
  • Adaptaciones metodológicas: Se refiere a las estrategias que el profesor puede utilizar para que sea más fácil el aprendizaje del niño. Por ejemplo, puede asignarle al niño un sitio en la parte de delante de la clase para que preste atención más fácilmente.
  • Plan de trabajo individualizado (PTI): se utilizan estos programas para individualizar la enseñanza a los estudiantes que tienen problemas. Este es un plan escrito detalladamente, explicando lo que la escuela hará para apoyar las necesidades del niño. Puede incluir también adaptaciones metodológicas: tiempo adicional en las asignaturas, menos deberes u otras tareas.
Asociaciones y grupos de apoyo
La escuela y el centro médico no son los únicos recursos de apoyo. Existen asociaciones de apoyo que informan y capacitan a las familias. En ellas, además, puedes ponerte en contacto con otras familias en la misma situación que tengan niños/as con problemas parecidos. Esto puede ayudarnos a sobrellevar mejor el problema.

¿Qué se puede hacer en casa para mejorar?

Puede que no sea fácil de resolver si las dificultades del niño están relacionadas con otro trastorno. No obstante, los padres pueden ser capaces de ayudar a su hijo a pesar de haber sido diagnosticado con otro trastorno. El objetivo es identificar las áreas específicas en las que tienen dificultad y encontrar las estrategias adecuadas que lo puedan ayudar. Aquí se muestran algunas tareas que se pueden realizar en casa con ellos. Los padres deben intentar seguirlas para ver si tienen un efecto positivo.

Autoinstrucciones
El entrenamiento en autoinstrucciones es una técnica para secuenciar, siguiendo los pasos, cualquier actividad o tarea. El objetivo es reducir la impulsividad y la falta de planificación y organización, ayudando al niño o niña a evitar el fracaso.


Lo que el modelo trata de enseñar al niño a través de estas instrucciones puede concretarse en:
  1. Definir el Problema: ¿Qué tengo que hacer?.
  2. ¿Cómo tengo que hacerlo? (despacio, pinta la raya hacia abajo....). 
  3. ¿Tengo preparados todos los materiales que voy a necesitar?
  4. Autoevaluación. ¿Cómo lo estoy haciendo? 
  5. Autorrefuerzo: lo estoy haciendo bastante bien.
  6. Autocorrección: en el caso de que no se alcance el objetivo propuesto, afrontar el error. Si cometo un error no pasa nada, rectifico y sigo adelante. Iré más despacio.
Hacer diferentes listados
Como por ejemplo:


Hacer listas de verificación
Listar los pasos que incluye una tarea hará más fácil que el niño sepa cómo comenzar. También puede disminuir su ansiedad en torno a la planificación. La lista de verificación es una útil herramienta para evitar que se olviden pasos o elementos necesarios.
Puedes hacer las listas de verificación para cualquier tarea que tenga que hacer. Por ejemplo: qué necesita meter en la mochila.



Marca límites de tiempo
El niño puede tener problemas con el tiempo estimado para una actividad, como para cada paso de la misma. En las listas de verificación, considera dar un tiempo estimado para cada paso. Puedes poder un temporizador de cocina que le avise cuando termine el tiempo. Establece la cantidad de tiempo que el niño o niña debe emplear en completar una hoja de matemáticas, o cuánto tiempo debería pasar cepillando los dientes.

Utiliza planificadores y calendarios
Un calendario de tamaño grande pegado en la pared con todas las citas familiares, compromisos y actividades anotadas ayudan a los niños a ver cómo la organización es necesaria para todos los componentes de la familia a lo largo de la vida. Sugerimos utilizar un color diferente para poder diferenciar los horarios de cada miembro de la familia.

No todos los planificadores tienen que ser de papel, lo que es una buena idea si el niño tiene problemas para seguir los ítems. Hay aplicaciones gratuitas que ayudan, por ejemplo, a controlar el tiempo o a planificar el tiempo de estudio y deberes.

Explica tu respuesta
Los niños que tienen pensamientos inflexibles o que tienen problemas con el control de las emociones no siempre se toman bien el feedback o nuestras indicaciones sobre cómo hacer de otra forma las cosas. Intenta explicar por qué es importante aprender una nueva habilidad, o cómo puede ahorrar tiempo y energía a largo plazo. Y si la respuesta es simplemente, “Porque esa es la forma en que se tiene que hacer”, no tengas miedo de decirla.

Permite que el niño o niña se explique también
Sólo porque los niños tengan problemas en las funciones ejecutivas no significa que su forma de hacer las cosas no sea válida. Si el método del niño no tiene sentido para ti, pregúntale por qué lo hace así, antes de decir que lo haga de otra manera. Puede haber una alternativa que le funcione mejor. Las estrategias más exitosas proceden de ellos mismos.

¿Qué más nos puede ayudar?

Si estás comenzando a aprender sobre los problemas de las funciones ejecutivas de los niños o si llevas tiempo investigando, estos consejos pueden ayudarte:

Conocer los problemas del niño. Es importante conseguir ayuda efectiva. Si estás buscando maneras de ayudar al niño académicamente, puedes buscar psicopedagogos o profesores de apoyo que también les enseñen técnicas de planificación, organización y estudio.

Contactar con otros padres. Encontrarás útil compartir ideas con otros padres de niños con el mismo problema. Conectar con otros padres puede darte el empujón que necesitas para seguir adelante y ayudar a estos niños.

Construir un plan de apoyo. Busca comunidades online o asociaciones en tu ciudad.
Mantenerse positivo. Las funciones ejecutivas continúan desarrollándose desde los 10 años hasta los 25. Lo que es difícil ahora para el niño puede no ser más que una molestia cuando sea adulto. Mediante la adopción de medidas y estrategias para hacer frente a sus problemas, puedes ir viendo cómo evoluciona y cómo aprende a alcanzar su completo potencial.

Resumen

Las funciones ejecutivas son las encargadas de gestionar las habilidades más importantes del cerebro como coordinar, planificar, estructurar y priorizar.
Los problemas en las funciones ejecutivas pueden venir determinados por varios factores como son:
  • La genética heredada.
  • Diferencias en las estructuras cerebrales.
  • Presencia de otros trastornos como TDAH o dislexia.
Los síntomas que puede manifestar son dificultad para concentrarse, para comenzar una tarea, para planificarla, para cambiar de estrategia incluso si la utilizada no funciona, dificultad para tener noción del tiempo o para realizar varias tareas al mismo tiempo.

Estas alteraciones pueden afectar en alguna o varias funciones cognitivas, por lo que pueden presentar retraso en el colegio o dificultades en alguna actividad.

Estas habilidades afectadas incluyen el control de impulsos, control emocional, la flexibilidad para cambiar de estrategia, la memoria de trabajo, el auto registro y la organización entre otras.

Los profesionales como los psicólogos o terapeutas pueden ayudar con diferentes enfoques como el cognitivo conductual o fomentando su capacitación en ciertas áreas. La escuela del niño también puede ayudar mediante un planes de intervención y adaptaciones metodológicas. Si esto no funciona se puede contactar con un centro especializado para que le realicen un diagnóstico detallado y lo ayuden de forma individualizada.

En casa se pueden hacer listas de verificación paso por paso, calendarios visuales, controlar el tiempo y explicar la respuesta. Además, se puede contactar con otros padres en la misma situación, con asociaciones cercanos u online o construir un plan de apoyo individualizado con ayuda de profesionales.

Recordad, siempre es bueno contar con el punto de vista de un terapeuta o psicólogo especializado en el tema. Los profesionales siempre van a intentar ayudarnos para que las habilidades y capacidades de los niños se desarrollen de la mejor forma posible.

FUENTE:

sábado, 6 de agosto de 2016

EL TDAH ES MÁS FRECUENTE EN NIÑOS ADOPTADOS



Las estadísticas abruman. En algunos estudios comentan que el 50% de los niños adoptados procedentes de Rusia presentan TDAH, y que de todos los niños diagnosticados de TDAH el 15% son adoptados.
Por otra parte, en otro estudio realizado por Gunnar et al. encontraron que, independientemente de la historia institucional, los niños adoptados con más de 24 meses de institucionalización, tuvieron mayor número de problemas de conducta externalizante (conductas disociales, trastorno oposicionista desafiante e hiperactividad), siendo los niños adoptados provenientes de Rusia o de países de Europa del Este los que presentaban mayor riesgo en comparación con los niños adoptados procedentes de otras zonas del mundo.

Otro estudio, nombrado en muchas publicaciones, realizado en Reino Unido, sobre niños adoptados procedentes de Rumanía, encontraron que cuanto más tiempo permanecen los niños en una institución (hasta los tres años y medio), más problemas presentan:
  • En el desarrollo cognitivo (32.6% de prevalencia frente al 2% del grupo control)
  • Más trastornos del vínculo (33.3% de prevalencia frente al 3.8% del grupo control)
  • Más problemas de conducta (38.6% de prevalencia frente al 9.6% del grupo control)
¿Qué pasa en los niños adoptados? ¿Por qué se diagnostican más de TDAH? ¿Hay otros factores implicados? ¿Se trata de TDAH o es otra patología específica de estos niños?

La respuesta no es fácil. Después de muchos años trabajando con niños con TDAH y con niños adoptados, he llegado a varias conclusiones:
  • La presencia de múltiples factores de riesgo genéticos, medioambientales y vivenciales (prematuridad, tabaquismo y/o alcoholismo en la madre, consumo de tóxicos,  deficiencias nutricionales, infecciones congénitas…) son factores de riesgo comunes tanto en niños adoptados como en niños con TDAH.
  • El TDAH tiene un elevado carácter hereditario. Esto podría implicar que algunas de las madres biológicas puedan tener un TDAH no diagnosticado y que en ellas la tasa de embarazos accidentales sea más alta y sean más proclives a dar el niño en adopción y/ o a que los cuidados prenatales y posnatales no sean los adecuados.
  • La falta de figuras de apego seguro durante las primeras etapas de la vida, por los cambios frecuentes de cuidador en las instituciones donde ha permanecido, tiene su repercusión frente a cada nuevo intento de vinculación. Por ello, los niños adoptados tienen mayor riesgo de presentar trastornos del vínculo, siendo éste el diagnóstico psiquiátrico más frecuentemente encontrado en los niños adoptados. Además algunos de los síntomas que presenta dicho trastorno son comunes a los presentados en niños con TDAH (dificultad en atención, exceso de actividad, inestabilidad y falta de autocontrol, impulsividad, problemas de relación social y confianza en los demás, falta de empatía, retrasos del aprendizaje, dificultad en la comprensión, falta de motivación e interés, dificultad en aceptación de normas y límites, negativismos, desobediencia, mentiras frecuentes, rabietas, inseguridad…).
  • La atención y el autocontrol son habilidades aprendidas y entrenadas, siendo más costoso cuanto más tarde se empiece su aprendizaje. La falta de estímulo en niños institucionalizados hace que este aprendizaje sea más dificultoso posteriormente. Por otra parte, los niños adoptados tienen una gran inseguridad que influye en el proceso del aprendizaje tanto en la atención, como en el grado de motivación, en la capacidad de concentración y en la memorización y retención de conceptos. En los primeros momentos de la adopción el niño puede mostrarse nervioso, tenso o irritable con dificultades de autocontrol y de aceptación del control externo, rasgos que también se presentan en el TDAH.
  • Los niños adoptados tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos del lenguaje. El desarrollo del lenguaje está condicionado por la interacción del niño y los demás por lo que un niño con escasa interacción con figuras adultas va a presentar dificultad en el desarrollo del mismo. Además, una vez adoptados pierden parte de su lengua nativa y no tienen fluidez en su nuevo idioma, haciendo más difícil su aprendizaje en la escuela y su rendimiento cognitivo en el periodo inicial. El lenguaje coloquial se adquiere con bastante agilidad, pero en algunas ocasiones pueden presentar dificultades para la comprensión de términos abstractos, de lecturas complejas, de instrucciones multi-secuenciales o de preguntas conceptuales o hipotéticas.
  • Los niños mayores adoptados tienen mayor riesgo de deprivación cultural y no están preparados para el sistema educativo tradicional hasta pasados unos meses e incluso años de su llegada. Una vez adoptados se puede producir, en algunos casos, una incorporación abrupta al aula, cuando el menor no ha adquirido fluidez en el lenguaje. Además el niño cambia de una vida con escasa estimulación a otra con una hiperestimulación lo que puede conducir a una hiperquinesia y nerviosismo inicial que puede confundirse con una hiperactividad.
  • Tras la adopción se produce un cambio en los patrones de conducta.  La utilización de patrones de conducta anteriores (“conductas adaptadas a ambientes inadaptados”) que carecen de utilidad en su nueva vida conducen en ocasiones a diagnósticos de problemas de conducta y/o a incomprensión por parte de la familia adoptiva o el colegio.
  • La creación de lazos afectivos puede suponer un sobreesfuerzo emocional inicial que puede producir ansiedad, intranquilidad y nerviosismo y que suele mejorar espontáneamente por lo que hay que dar un tiempo de espera prudencial antes de establecer ningún diagnóstico.
  • La posible ocultación de la adopción puede además interferir en la curiosidad del menor por aprender.
  • El niño institucionalizado recibe un estilo de cuidado general, no individual. Por otra parte establece relaciones de apego con adultos que los rechazan o ignoran con una expectativa negativa sobre el adulto (amenaza de desprotección e inseguridad) y también con una expectativa negativa sobre sí mismo (indigno de amor y protección). Con todo ello, el niño institucionalizado desarrolla un comportamiento adaptativo en contexto de adversidad en el que prima la desconfianza, la agresión, el rechazo y la evitación.
Trastorno del vínculo

La adquisición de vínculos adecuados proporciona al niño la confianza en los otros, en el entorno y en sí mismo; por lo que es fundamental para el mantenimiento de relaciones de confianza con los padres, para el desarrollo de las relaciones con los otros, para la constitución de la propia identidad y de la autoestima, para el aprendizaje de la regulación de sentimientos, el desarrollo del lenguaje y el desarrollo del potencial intelectual. En un primer momento esta relación se crea sólo con los padres, pero a medida que el niño crece se van añadiendo otras relaciones satisfactorias (familia, amigos, compañeros, profesores o terapeutas, por ejemplo).

Tratamiento de trastorno del vínculo y TDAH

Los niños adoptados que presentan síntomas de trastorno del vínculo y de TDAH no suelen responder a las terapias conductuales convencionales por las dificultades de vinculación que van a tener con el terapeuta. Por otra parte, los tratamientos actualmente disponibles para niños con TDAH, pueden no resultar tan eficaces de forma global en niños adoptados, dada la comorbilidad que asocian. Por todo ello, el diagnóstico y tratamiento del TDAH en niños adoptados debe llevarse a cabo por expertos en ambas materias dada la complejidad y la dificultad en la valoración de los diferentes problemas que vamos a encontrar en los niños adoptados. En estos niños debemos confirmar o descartar la presencia de un trastorno del vínculo ya que el tratamiento del mismo será un factor decisivo en la evolución del resto de sus dificultades.

FUENTE:
Gemma Ochando Perales. Psiquiatría Infantil. Hospital Universitario y Politécnico La Fe, Valencia

miércoles, 29 de junio de 2016

EL TRASTORNO POR DEFICIT DE ATENCION E HIPERACTIVIDAD DESDE UNA PERSPECTIVA NEUROPSICOLÓGICA


Dra. LAURA FRITSCHE GARCÍA - Paidopsiquiatría y Neurociencias

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es considerado el padecimiento psiquiátrico más frecuentemente diagnosticado en la población pediátrica.

Se estima que entre un 4 y un 12% tienen este diagnóstico y de este entre 30 y 60% persistirá con síntomas hasta la vida adulta. 
Actualmente, es considerado un problema de salud pública mundial.

El TDAH es más frecuente en varones, afectando a 3 niños por cada niña. 
Se presenta en todos los niveles socio culturales y está asociado a problemas de baja autoestima, dificultad para la socialización y fracaso escolar, así como mayor estrés y problemas familiares.

Este trastorno, de curso clínico, se caracteriza por alteraciones en la atención, hiperactividad e impulsividad. 
Sin embargo, se observa también labilidad emocional, alteraciones en la memoria y pensamiento y alteraciones en el aprendizaje. 
El sueño también puede presentar anomalías, consecuencia de una organización incorrecta de los procesos que regulan estas funciones.

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, de origen multifactorial, entre los que destacan factores neuroquímicos, hereditarios, ambientales y neuroanatómicas. 

Dentro de los factores neuroquímicos, existe una deficiencia en dos neurotransmisores; dopamina y noradrenalina, encontrándose una actividad disminuida en el área cortical dorsolateral prefrontal y una sobreactividad en los sistemas subcorticales, que resulta en una alteración en los niveles de atención y una sobrealerta al medio externo.  

Los factores genéticos tienen un gran peso en el origen el TDAH, ya que se ha visto que los hijos de padres con TDAH tienen el 50 por ciento de probabilidades de sufrir el mismo trastorno y se considera que alrededor del 80% de los casos de TDAH tienen un origen genético.

Los factores neuroanatómicos tienen también un gran papel en el origen del TDAH, entre ellos la corteza prefrontal, el núcleo caudado, los circuitos fronto-estriatales y el cerebelo. Los lóbulos frontales son las estructuras más anteriores de la corteza cerebral, y se dividen en tres grandes regiones: la región orbital, región medial y región dorsolateral. Diversos estudios de imagen reportan una anatomía anormal del lóbulo prefrontal derecho, así como alteraciones en su funcionamiento, también se ha observado un patrón inmaduro en la corteza prefrontal dorsolateral, así como en los núcleos caudado y pálido del hemisferio derecho del cerebro. 


La corteza prefrontal, es considerada como el origen neurobiológico de las funciones ejecutivas y aunque requieren la participación de otras estructuras neuroanatómicas, las habilidades que constituyen estas funciones está controlado, básicamente, por los circuitos de la corteza prefrontal.

Las funciones ejecutivas hace referencia al conjunto de procesos cognitivos que se integran en la corteza prefrontal y que nos permiten planificar, organizar y jerarquizar, establecer metas, seguir secuencias, auto regular el comportamiento, diseñar planes, seleccionar conductas apropiadas, permitiendo que los individuos sean capaces de ser independientes y tomar decisiones útiles, haciendo frente y solucionando los problemas diarios de la vida. 

Las funciones ejecutivas tienen su máximo desarrollo entre los 12 y 18 años de edad. Sin embargo, ya desde edades muy tempranas, al año de vida se puede suprimir adecuadamente «respuestas dominantes», y a los 4 años de edad existe un pleno desarrollo del control de impulsos. 
Las funciones ejecutivas nos permiten resolver problemas internos, mediante representaciones mentales y externos con la interacción del individuo con su medio ambiente.


En los chicos y chicas con diagnóstico de TDAH se observan fallos en el sistema ejecutivo que representa un impacto negativo y directo sobre el rendimiento académico y se traduce en fracaso en aquellas materias que requieren reflexión, organización, planificación, comprensión y auto gestión. 

Es común observar una inadecuada respuesta inhibitoria con pobre control de impulsos y mal manejo de la ira, dificultad para mantener atención, falta de capacidad en la generación de motivación intrínseca, por lo que suelen verse poco interesados en actividades escolares.  

Académicamente, les resulta más difícil poder realizar las actividades de forma organizada y planeada, es frecuente ver una falta de organización del tiempo de estudio con pobre planificación de las actividades, con un tiempo cognitivo lento. 
Los chicos afectados con TDAH tardan más tiempo de lo esperado en poder realizar actividades académicas, además de dificultad para mantener atención sostenida, por lo que suelen distraerse fácilmente ante mínimos estímulos.
Todo esto, es observado por los profesores y familiares como una falta de intereses o inclusive como “chicos flojos”. Sin embargo, esto no es más que la traducción clínica de las alteraciones en la zona prefrontal que da como resultado una alteración de las funciones ejecutivas.

La realización de pruebas neuropsicológicas en los niños con TDAH, no son indispensables para realizar un diagnóstico; sin embargo, la realización de pruebas neuropsicológicas permite identificar con mayor exactitud las funciones cognoscitivas afectadas con la finalidad de introducir un programa neuropsicológico como parte de un tratamiento integral y multidisciplinario para beneficio de quien padece este trastorno.

Referencias
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